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Posted on 5 Abr 2017 in Actividades, Tu Blog | 0 comments

Historia de una adopción

Historia de una adopción

Mi nombre es Francesca, tengo diagnosticado un Ductus Arterioso con Hipertensión Pulmonar con síndrome de Eisenmenger, por tanto no podía arriesgarme a tener hijos, pero eso no quería decir que no ansiaba tenerlos, y mucho.
Me casé con 23 años y mi marido sabía de mi enfermedad y que no íbamos a poder ser padres por la vía natural, pero estuvo de acuerdo, pero teníamos muy claro que mi dolencia no iba acondicionar las ganas de ser madre, era muy importante para mí y para mi marido
Tuvimos que esperar cinco años que es lo que marcaba la Ley antes de empezar los trámites de adopción. Justo en aquellos momentos el gobierno Central hizo los traspasos a la Generalitat sobre Asuntos Sociales. Para nosotros fue una suerte, porque aquí no sabían mucho como funcionaba la cosa. Hicimos la solicitud en abril y al mes ya nos llamaron para empezar las entrevistas, visitas a nuestro domicilio, declaración de Renta, etc. Lo único que no pidieron fue un certificado de salud. Yo estaba aterrorizada porque sabía que si me lo requerían no iba a pasar la prueba.
Llegó a casa el 28 de Junio, la verbena de Sant Pere, no fue fácil, primero quedábamos en un sitio que el Tutelar de Menores acordaba y nos dejaba un par de horas con él, así hasta cinco veces. Era angustioso, se iba llorando, o dormido y yo pensaba cuando se despierte volverá a ver que lo he abandonado.
La situación no era fácil, primero tuvimos que hacer un acogimiento, con lo que eso comportaba emocionalmente, que en cualquier momento podía aparecer alguien y reclamarlo, además, no existía, no estaba dado de alta en el Registro Civil.
La asistenta social viendo tan complicada la situación nos propuso un cambio, eso antes de conocerle. Nos dijo: hay una niña de un mes con renuncia de la madre, que fácil hubiera sido todo de haber dicho que sí, pero tanto José Mª, mi marido, como yo, cuando nos anunciaron hay un niño de un año y medio algo inexplicable nos pasó, es supongo como en el momento que te dicen estás embarazada, ya no había marcha atrás, ya no podía ser otro. Era nuestro niño del corazón, nunca mejor dicho.
El camino duro un año, de visitas al juzgado, al juez, vigilados por la asistenta social, etc. Y el miedo, ese miedo que no lo olvidas ni un instante.
Hasta que un día nuestra abogada nos comunicó, que la ADOPCIÓN YA ERA LEGAL. Fue uno de los días más felices de nuestras vidas.
Siempre ha sabido que era adoptado, el engaño no lleva a ningún lugar y esto ha hecho que nunca haya tenido curiosidad de conocer a su familia biológica, eso que nosotros siempre le hemos dicho que lo ayudaríamos a buscarla.
No ha sido fácil, pero como todo en la vida, pero la recompensa ha sido inmensa. A mi “niño” (34 años) no lo podemos querer más. Se parece tanto en muchas cosas a su padre y en otras a mí, que me rio cuando dicen que la sangre llama, y que más. Llama el amor que le hayas dado, los valores que le hayas trasmitido, el cuidarlo y protegerlo, el quererlo por encima de todo.
Es verdad, yo no lo he llevado en mi barriga, pero mi hijo fue un niño muy deseado, cosa que a veces no pasa en nacimientos naturales. Hemos peleado por él lo que nadie sabe y yo a mi manera pasé un embarazo emocional tremendo.
Sé que muchas de las que ahora me estarán leyendo, no podrán ser madres biológicas como yo. Cada persona es un mundo y yo no estoy aquí para dar lecciones a nadie, sólo puedo explicar mi historia, la más hermosa del mundo.
TE QUEREMOS HÉCTOR.

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