Pages Menu
Categories Menu

Posted on 22 Sep 2018 in El Especialista, Sabías que... | 0 comments

Generalidades de la alimentación en Hipertensión Pulmonar

Generalidades de la alimentación en Hipertensión Pulmonar

La alimentación, junto con el ejercicio, son muy importantes a la hora de mantener los niveles de presión sanguínea estables y dentro de la normalidad. En cuanto al ejercicio las guías recomiendan alcanzar un total de entre 2-3 horas a la semana en sesiones de 30 minutos. No obstante, este objetivo tiene que ser prescrito por el especialista y adaptable a cada situación y cada paciente. Por lo tanto, es necesario que consultes con el médico especialista que te hace el seguimiento la cantidad de ejercicio que puedes/debes hacer en función de tu historia.

La dieta DASH se basa, en rasgos generales, en unos patrones dietéticos saludables. Para ello se enfatiza en el aumento del consumo de frutas y verduras, granos enteros (comúnmente conocidos como integrales), nueces y carnes blancas. También es fundamental que esta dieta sea baja en el consumo diario de grasas saturadas.

Como ya sabemos el control de una presión sanguínea dentro de los parámetros de normalidad es primordial para evitar descompensaciones. Es por esto que los efectos de la dieta, del ejercicio, del estrés y, en general, el estilo de vida no se puede ignorar en el momento de hacer una valoración de todos los factores que pueden afectar a la presión sanguínea más allá del tratamiento.

 

En cuanto a la alimentación lo primordial es la reducción de la ingesta de sal alimentaria (ya sea la que añadimos en el momento del cocinado, como la que ya contienen los alimentos). Éste es un pilar básico de la dieta DASH (del inglés Dietary Approach to Stop Hypertension) que es la pauta dietética que se acostumbra a recomendar en pacientes hipertensos o que necesitan mantener una presión sanguínea constante sin excesivas oscilaciones. Ésta pauta se utiliza mucho en la prevención de enfermedades cardiovasculares.

 

Por otro lado, se recomienda la reducción del consumo de las grasas generales, de la carne roja (ternera, cerdo o cordero entre otras), sodio (sal común y alimentos ricos en este mineral) y azúcares añadidos.

A lo largo de las semanas iremos profundizando poco a poco en las particularidades de esta planificación alimentaria, dando ejemplos de menús y alternativas para que, pese a todas las restricciones, no pierdas el gusto por la comida.

¿Preparados?
¡Nos vemos en el próximo post!

Víctor Díaz Ramírez

Graduado en Nutrición Humana y Dietética por la Universidad de Barcelona; Máster para ahondar en la influencia de la alimentación en el crecimiento y desarrollo humano; Posgrado en Diabetes.

Este artículo es puramente informativo y no debe ser considerado como asesoramiento médico, diagnosis o tratamiento. El contenido de este artículo no pretende sustituir el asesoramiento médico profesional, la diagnosis o el tratamiento. Siempre busque el asesoramiento de su médico u otro trabajador de la salud cualificado para cualquier aspecto relacionado con una condición médica. Nunca desatienda el asesoramiento médico profesional o retrase su consulta por algo que haya podido leer en este artículo.

Post a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *